Médula La mente enferma de poder

Por Jesús Lépez Ochoa
Tan aberrante es quien comete violencia contra la mujer como quien la utiliza como instrumento político para calumniar e intentar descarrilar adversarios en su ruta hacia el poder. También la cosifica y utiliza.
Sobre todo cuando se trata de casos desechados por falta de pruebas, como en el que se acusó a Félix Salgado Macedonio de abuso sexual en una denuncia aparejada con una demanda de carácter laboral por despido de una persona que trabajó con él.
Algunos abogados suelen aconsejarlo a sus clientes —hombres y mujeres— para presionar a la parte patronal y obtener una mayor suma por concepto de liquidación, de la misma manera que en juicios de carácter familiar en los que se inflan ingresos y gastos para conseguir una pensión alimenticia más elevada, o en un juicio de cualquier índole exagerar algunos detalles para hacer más graves las acusaciones.
No es una práctica ética como tampoco lo es darle un uso político cuatro años después, lo cual revictimiza a la supuesta víctima que en este caso, es una abogada cuya denuncia se dió por concluida al no haberse acreditado las pruebas materiales del delito pues como la misma nota publicada a nivel nacional señala, no se realizaron las pruebas periciales.
Es decir que hubo acusación pero no pruebas para llevar a juicio a Salgado Macedonio.
Claro que el tema es polarizante y más cuando se ha convertido en el puntero no solo de la candidatura de Morena, sino que aventaja a los demás aspirantes de todos los partidos políticos, en todas las encuestas.
A todos nos alarma pensar que la víctima pudiera ser nuestra hija, hermana, esposa o usted misma; pero ¿y si su hijo, hermano, esposo, o usted mismo fuera acusado injustamente de abuso sexual?
Dicen que para que una mentira tenga credibilidad debe contener una pequeña dosis de realidad. Félix ha dicho públicamente que es mujeriego, pero una debilidad por el sexo opuesto no es necesariamente una inclinación por el sexo a fuerzas, ni te convierte automáticamente en violador.
La denuncia fue ratificada en 2017, año en que inició el proceso electoral en el que ganaría su escaño en el senado en la elección de 2018. Ninguno de sus adversarios la utilizó para golpearlo.
El entonces fiscal Xavier Olea Peláez es cercano a Manuel Añorve Baños y ni él, ni Beatriz Mojica, que por su condición de mujer y feminista pudo incluso usarla como bandera política, cometieron la bajeza de usar el caso no juzgado del que es muy probable que supieran porque ese tipo de información sobre el puntero, en plena campaña, suele volar en los pasillos de la política como lo estamos viendo.
Aunque es claro que alguno de los actuales contendientes con el poder político o económico suficiente para llevar a la tribuna de los medios nacionales el tema no tuvo escrúpulos en hacerlo.
Preocupa si, que entre los aspirantes a gobernar el estado pueda haber quien haya cometido algún delito, pero también que uno de ellos tenga una mente tan enferma de poder que sea capaz de cualquier cosa para obtenerlo, porque hará cualquier atrocidad por mantenerlo.
Al menos en Morena debe ser preocupante y es por ello que se reunieron los punteros Félix Salgado y Pablo Amílcar Sandoval, además de Beatriz Mojica Morga del aliado Partido del Trabajo, para comprometerse a la unidad en torno a la consolidación de la Cuarta Transformación en Guerrero.
Antes Félix recibió el espaldarazo del senador Ricardo Monreal, previa consulta del zacatecano al presidente Andrés Manuel López Obrador con quién desayunó en Palacio Nacional y sin cuya venia no podía haberse pronunciado en apoyo al guerrerense tratándose de una acusación grave contra el más aventajado de su partido en una de las 15 gubernaturas en juego.
Si alguien sabe de guerra sucia en su contra es el presidente López Obrador, quien con cada ataque recibido sumó una enorme popularidad que lo llevó a ganar la presidencia y es que en política golpe que no te tira, te fortalece.
Veremos si es el caso de Félix Salgado hoy por hoy el aspirante de Morena más popular al gobierno de Guerrero.

#Revolcadero
Por cierto que a Morena le brotan aspirantes debajo de las piedras, esta semana se han sumado a la lucha por ser candidato a gobernador los diputados Antonio Helguera Jiménez y Arturo Martínez Núñez.
La pregunta es si Arturo Martínez realmente quiere la candidatura o si a la hora de registrarse en serio se va a echar para atrás como le hizo a sus compañeros de bancada que querían sustituir a Jesús Villanueva Vega de la presidencia de la Junta de Coordinación Política a los que retiró de última hora su firma del documento... ¡que él mismo promovió!
La buena señal que manda es que escribió un libro con su propuesta para el estado con el cual se anticipó a los demás aspirantes de todos los partidos.
En el PRD Carlos Reyes Torres quién ya tenía un plan no quedó de candidato y falta ver si Evodio Velázquez logra mantenerse como tal tras medirse contra Manuel Añorve y Mario Moreno para abanderar al PRI-PRD en candidatura común, para pensar en que adopte el plan elaborado por Reyes Torres o al menos abogue por incluir unas líneas en uno propio que se elabore... si la cosa no termina en diputación federal para el ex alcalde de Acapulco.